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El Apostolado de Oración por los Sacerdotes comenzó en el año 2006, cuando las oraciones fueron aprobadas por la Arquidiócesis de Guadalajara, Jalisco, México  y nos concedieron el Imprimatur y el Nihil Obstat el 22 de mayo del 2006 (Fiesta de Sta. Rita de Casia). Todo ésto coincidió con el Año dedicado a la santificación de los sacerdotes.

En el 2014 ya teníamos casi 13,000 seguidores pero por un error perdimos los derechos al URL http://www.apols.org y hasta hoy, 1 de diciembre, 2020, pudimos recuperarlo, gracias a Dios.

La idea de ésta página Web es promover la oración por nuestros sacerdotes, hombres tomados de entre los hombres, escogidos desde antes de la creación para ser los representantes de Cristo / ALTER CHRISTUS, Cristo mismo / IPSE CHRISTUS aquí en la tierra.

¡Sin ellos no habría Misa ni Eucaristía ni el perdón sacramental de nuestros pecados!

La tarea no es nada fácil, aunque Cristo les ha prometido que Su gracia les basta; necesitan de nuestro apoyo y el mejor apoyo que podemos ofrecerles es el apoyo de nuestras oraciones, sacrificios y la consagración de nuestras vidas delante del Santísimo.

Si ustedes quieren pueden imprimir las oraciones y repartirlas a otras personas. Queremos hacer una gran cadena de oración por todo el mundo para apoyar a nuestros sacerdotes que lo necesitan tanto.

Por medio de ésta página queremos invitarles a rezar estas oraciones o alguna de ellas, por los sacerdotes en general o por alguno en particular que ustedes conozcan y quieren apoyar.

Que Dios bendiga a todos Sus sacerdotes, que los colme de Sus Frutos y de Sus Dones y que los ayuden a llegar a ser los sacerdotes que Él soñó que serían, antes de la creación del universo; y que Dios bendiga todos nuestros esfuerzos por apoyarlos. Así sea.












TU ERES SACERDOTE PARA SIEMPRE!
Madre Nuestra María Santísima, Madre del verdadero Dios por quien, en quien y con quien vivimos, hoy te suplico humildemente que intercedas por tus hijos sacerdotes. Pídele a Dios Espíritu Santo, encender en sus corazones el FUEGO DE SU AMOR. Un fuego que les dé calor a ellos primero y luego que la chispa de ese fuego contagie a todos los que se acerquen a ellos. Un fuego que caliente a los que tengan frío en su corazón, que sea una llama de amor que no se apague nunca, ni de noche ni de día. Que sea un fuego que queme todo los resentimientos, todos los malos recuerdos, todo lo negativo, todo el dolor, toda la falta de amor, todo lo que necesita renovarse. Y luego que brote de esos mismos corazones un RÍO DE AGUA VIVA, un río que apague primero su sed, su sed de Dios, su sed del Amor de Dios, su sed por la salvación de las almas. Y después que sea una fuente de donde las almas puedan encontrar y experimentar el AMOR DE DIOS, su misericordia, su perdón por medio de la absolución dada por Tu Hijo Jesucristo a través de las manos de estos sacerdote tuyos. Madre Nuestra, este AMOR, este Fuego, esta AGUA VIVA es urgente que Dios le permita a estos sacerdotes experimentarlos, para su propia paz, alegría y salvación y para compartirlos con todas las almas que Dios tenga destinadas que se salven a través de su contacto con estos humildes sacerdotes tuyos. Gracias por tu amor y tus cuidados maternales. Cúbrenos con tu manto y protégenos de todos los males y de las asechanzas del demonio. Sé tú nuestra guía, nuestro lucero, nuestro faro, enséñanos el camino al Cielo donde por medio del amor, la misericordia y el perdón de Dios esperamos gozar por siempre del Amor de Dios, junto contigo por siempre. Amén, Amén, Amén  
O glorioso patriarca San José, padre tutelar de Nuestro Señor Jesucristo, en este día te pido por los sacerdotes. Ellos igual que tu fueron tomados de entre los hombres para servir a Dios. Ayúdalos a imitar tu gran fe, tu castidad perfecta, tu entrega total al servicio de Dios sin mirar las consecuencias, tu humildad, tu trabajo constante, tu pobreza, tu obediencia, todas tus virtudes y tu "SI" heroico. Ayúdalos a imitarte a ti y a tu Hijo Jesús en todo. Ayúdalos a ser  buenos sacerdotes para los ojos de Dios, ayúdalos en su soledad y en sus momentos de tentación. Acompáñalos en todos los momentos difíciles de su vida y en sus momentos de alegría también. Defiéndalos de todos los que quieren hacerles algún daño físico o moral, como defendiste a Nuestro Señor Jesucristo, hasta que lleguen al reino de los cielos a gozar contigo para siempre de la presencia de Dios nuestro Padre. Amen
Ven Espíritu Santo, llena el corazón de Tu sacerdotes, enciende en ellos el fuego de Tu amor con un fuego que enciende, que arda y que queme, hasta consumirlo al grado de que ya no quede nada de su viejo ser. Para que Tú puedas vivir, sentir, amar, moverte, y actuar por medio de ellos sin que nada Te estorbe.
 
Revive en ellos Tus frutos y Tus dones que han sellado sus almas tres veces: en su bautismo, en su confirmación y en su ordenación sacerdotal. Hazlos sentir cual es el fruto y el don que Tú más deseas que se manifiesten en sus personas y que sean el sello de su sacerdocio.  
 
¡Hazlo santo ya! Tu Iglesia necesita con urgencia sacerdotes santos, pero ellos sólo lo podrán lograr con Tu ayuda y Tu gracia. 
 
Yo sólo puedo pedirte por medio de mis pobres oraciones, pero Tú, Dulce Huésped del Alma, el Amor mismo puedes hacer que ellos logren todos Tus propósitos. Los propósitos que Tú has tenido para ellos desde que los escogiste para ser sacerdotes desde toda la eternidad. Te pido que mires su disposición de servirte con sus manos de barro, las cuales Tú puedes transformar en las Tuyas.
 
Ya sabes que yo especialmente pido para ellos, Tu paz, Tu amor, Tu pureza y Tu alegría, y sobre todo que nada ni nadie jamás pueda perturbarlos. 
 
No permitas que ninguna alma se pierda de las que Tú le has encomendado y que ellos un día junto con todas ellas puedan tener la dicha de alabarte por toda la eternidad en el cielo. Así sea.
Dios Espíritu Santo, en este día Te pido que vuelvas a inundar el alma de Tus sacerdotes como en el día de su ordenación. Que vuelvan  a sentir el gozo, la felicidad, la emoción tan grande de ese día. Que nunca dejen de sentir, lo que sintieron ese primer día, que nunca se vayan a convertir sus vidas en una rutina, que cada día amanezcan con el mismo celo y la misma voluntad de servirte, sirviendo a los demás.
Haz que den siempre buen ejemplo sin provocar envidias, haz que los que se acerquen a ellos sientan que se acercaron a Ti y que por medio de ellos tocaste sus vidas. Dales la humildad de reconocer que no somos nada, ni somos dignos de nada pero que por medio de Tu misericordia y por medio de Tu amor nos das todo sin merecerlo y que lo único que nos queda es aceptarlo y pasar cada instante de nuestras vidas agradeciéndotelo.
Fortalezca sus puntos débiles que son donde Tú manifiestas Tu gloria y sostén sus puntos fuertes y que sepa reconocer, con humildad y con verdad, que lo bueno que hay enellos, no es más que un reflejo de Ti mismo.
No permitas que el diablo obstaculice sus caminos, que cuando lleguen las tentaciones tengan la fuerza para vencerlas al instante, que nunca lleguen a ofenderte con la ayuda de Tu gracia. Que sepan reconocer al demonio cuando se le llegue a presentar disfrazado y que sepan ahuyentarlo con el nombre de Jesús y de María.
Tu pueblo, Señor, necesita que todos Tus sacerdotes sean santos y totalmente entregados a Tu servicio. Ayúdalos porque lo que Tú les pides es muy difícil y sin Ti nada podrán hacer.
Tú sabes todo lo que deseo pedir y no puedo expresar y lo tomas en cuenta. También Te pido por todas las intenciones que tengan en sus corazones. Que sus sueños, sus anhelos y sus deseos siempre estén de acuerdo con Tu voluntad.
No permitas que conozcan la tristeza, que su alegría interior sea tan grande que no haya nada que la pueda destruir ni afectar.
Tú sabes que mi intención es la de pedir por ellos ahora y siempre con la esperanza de que escuches mis pobres oraciones.
Gracias por todo lo que nos das y esperamos un día por medio de Tu amor, Tu perdón, y Tu misericordia llegar a gozar contigo por toda la eternidad en el cielo. Así sea
Dios Padre Omnipotente, en nombre de Tu único Hijo, Nuestro Señor Jesucristo en unión con el Espíritu Santo y a través de la intercesión de la Santísima Virgen María quiero pedirte por todas las personas que por amor a Ti han decidido vivir una vida pura y casta y ofrecerte sus vidas y todo su ser como un regalo. Ayúdales, Padre Nuestro, Tú nuestro Creador, sabes aún mejor que ellos mismos lo que significa la sexualidad y la atracción sexual en la vida de cada persona. Es un instinto del ser humano, un instinto que nos diste para la conservación de la especie y que Tú tomas como regalo cuando alguien decide vencer ese instinto y ofrecerte su vida, su cuerpo, su mente, su voluntad, en una palabra todo su ser; para ponerlos a Tu servicio. Sabemos que los que lo logran Tú los premiarás con la corona de la virginidad, que serán los primeros en entrar al cielo y que los puros de corazón serán los que podrán verte y adorarte durante toda la eternidad. El precio que hay que pagar es muy alto y Tú lo sabes mejor que nosotros mismos; por eso lo aprecias tanto. Tú has prometido que Tu gracia les basta, pero hazlos sabios para saber como lograrlo y como protegerlo y sobre todo como no dejarse engañar por el demonio, ya que el considera el lograr robarles esta perla como uno de sus más grandes triunfos. Todo esto Te lo pido en nombre de Nuestro Señor Jesucristo, Tu Hijo, la pureza y la castidad personificada. Amén.
 
Santa Teresita del Niño Jesús, hoy alabo a Dios por las gracias que manifestó en ti, y te doy las gracias por haberle correspondido hasta el grado de convertirte en una gran santa.
Hoy también te quiero pedir por todos los sacerdotes, de ti aprendí a amar los y a apreciar lo difícil que es su tarea, si tratan de hacerlo por sus propias fuerza.
Te encomiendo en todo momento a los sacerdotes que han dedicado su vida a Dios y te pido que los ayudes a vencer todos los obstáculos que ellos pudiera encontrar en su camino.
Ayúdalos en los momentos de tentación, ayúdalos a vencerlas en el instante.
Enséñalos a amar a Dios como tu lo amas. Ayúdalos a ser sacerdotes santos y fieles, ayúdalos a ser grandes confesores.
Todo esto te lo pido con mucho amor. Amén.

¡Señor Jesús, hoy es el día de la institución de la Eucaristía y del don del sacerdocio! Señor, ¿cómo podemos agradecerte tanto amor y tanta delicadeza? Nos regalas tu mismo corazón y permites que otros participen de tu misma vida, los haces tus clones, representantes Tuyos, Otros Cristos, Tu Misma persona.

¡Que misterios tan grandes! ¡El Rey del Universo se hizo súbdito! El Rey del Universo permite que hombres de barro, débiles y frágiles sean sus representantes sin ningún mérito suyo, sino como muestra de Su amor infinito y de Su Divina Misericordia.

Señor, ten piedad de ellos; no los dejes caer en tentación, hazlos puros, santos y castos. Señor, hazlos partícipes de Tu mismo amor; un amor más blanco que la nieve, un amor totalmente generoso, enséñalos a amar con el alma no con los sentidos.

¿Señor, que es lo que pasa? ¿Porque a muchos de tus sacerdotes les cuesta tanto trabajo ser castos? ¿Es que ellos están demasiado apegados a las cosas terrenales? ¿Es que no dedican suficiente tiempo a la oración? ¿Es que les falta generosidad? ¿Que es lo que pasa, Señor?

Ahora bien ¿qué es lo que nos pasa a todos los cristianos? Parece como que se nos ha olvidado lo que pasó hace 2000 años, ¡parece como si para muchos nada pasó! ¿Que cosa tan triste, Señor!

Muchos pasan estos días en la playa, de vacaciones, divirtiéndose ¿y tu sacrificio, Señor? ¿No sientes a veces como que fue en vano? ¿No te horroriza nuestra indiferencia?

Ojalá siguas diciéndole a Dios Padre "perdónalos porque no saben lo que hacen." Perdónanos Señor somos tan mezquinos, tan tontos, tan mal agradecidos. Ojalá, Señor que haya suficientes almas totalmente consagradas a ti que te consuelen, Señor. Ojalá que su amor sea tan puro, tan generoso, tan espontáneo que distraigan Tu atención de los que te ofendemos, Señor; de los que necesitamos purificar nuestro amor, de los que todavía nos distraen tantas cosas mundanas, Señor. Perdón, perdón, perdón.
 
Confiamos en Tu amor y en Tu misericordia pero no queremos abusar de ellos, Señor. Ayúdanos, Señor nuestros espíritus están dispuestos, Señor pero nuestra carne es débil. 
 
En este Jueves Santo, Señor, envía de nuevo Tu Espíritu a renovar a tus sacerdotes. El mundo tiene tanta necesidad de que ellos sean puros, santos, castos, llenos de Tus frutos y de Tus dones, dispensadores de Tu amor y de Tu misericordia. Pero ellos no pueden dar amor si no están primero llenos de Tu amor, tan llenos de Tu amor que ningún otro amor podrá dañarlos. Llena sus corazones de ese amor, tanto que se les vea en sus caras, que salga por sus poros, que lo derramen por dondequiera, Señor.
 
Esta es mi oración por Tus sacerdotes en este día, Señor. Yo sé que mis oraciones no son nada, pero aunados a Tu pasión y muerte son todo, Señor. Escucha por favor mi oración por todos tus sacerdotes, y que ninguno se pierda, Señor por Tu gran Amor y por Tu infinita Misericordia. Así sea. 
 
 Señor, Dios Omnipotente y Misericordioso que Eres mi Creador y mi razón de ser. Reconozco que no soy nada y que Te debo todo lo que tengo y todo lo que soy. Te entrego mi alma, mi vida, mi memoria, mi voluntad, mis aciertos y mis errores, haz conmigo lo que quieras. Enséñame Señor como puedo servirte durante éste día, no deseo hacer mi voluntad sino la Tuya. Tengo muchos planes para el día de hoy, siempre y cuando coincidan con Tus planes. Guíame Señor aquí estoy para servirte, jamás permitas que yo ponga mi voluntad delante de la Tuya. Enséñame a decir, Amén, cada vez que yo encuentre que Tus planes son distintos de los míos. Yo sólo deseo amarte y servirte, que para eso me creaste, y en Tu amor infinito me permitiste conocerte y amarte. Deseo de todo corazón hacer todo lo que sea posible para cumplir Tus deseos con la inmensa alegría de saber que Tu estas conmigo todos los instantes de mi vida y que al final de mi carrera estarás esperándome con los brazos abiertos, y ya que eres todo amor y toda misericordia me perdonarás mis faltas y mis tonterías y me invitarás a estar contigo durante toda la eternidad. Tanto amor y tanta generosidad sólo se pueden corresponder con un amor y una entrega total. No permitas que yo esté triste, llena mi corazón de una alegría a prueba de todo. Que mi vida sea una acción de gracias continua. Así sea. 
¿Señor, porque nos cuesta tanto darte todo, entregarnos totalmente a Ti? Tu nos diste hasta la última gota de Tu preciosísima sangre y a cambio nos pides todo nuestro amor. Te diste como nuestro alimento y nos pides alimentar a Tus pobres. Escondido en un pedacito de pan. Te quedas en silencio esperando nuestra visita, nuestras palabras de amor, de agradecimiento y de arrepentimiento. Tú el Dueño del Tiempo nos pides que Te entreguemos todo nuestro tiempo para hacer con él lo que Te plazca. Tú la Sabiduría misma nos pides todos nuestros pensamientos para Ti y nos pides humildad y sencillez y nos dices que los conocimientos que nos hagan falta Tú nos los darás en el momento indicado. Tú, el Amor Infinito nos pides amarte con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente, con toda nuestra alma, con toda nuestra voluntad, con todas nuestras fuerzas, y con Tu mismo amor amarnos los unos a los otros como Tú nos amas. Tú nuestra Fortaleza nos haces débiles para que no podamos hacer nada sin Ti, para que puedas ser glorificado a través de esas debilidades. Tú el Arquitecto y Planeador de todo nos pides no hacer planes porque los Tuyos son mejores, ya están hechos y ya están funcionando; solo tenemos que buscar nuestro lugar dentro de esos planes y ponernos a trabajar. Ayúdanos Señor a morirnos de verdad para nosotros mismos, a ya no vivir nosotros sino Tú dentro de nosotros para así poder cumplir este maravilloso plan y no entorpecerlo con nuestros propios deseos que no nos llevan a ninguna parte. Nuestra disposición es buena, Señor, pero imperfecta haz lo que haga falta para perfeccionarla. Así Sea
Madre Nuestra de Guadalupe, prodigio y regalo de Dios Omnipotente, cuídanos, protégenos y guíanos a través de todas las situaciones que se nos presenten en esta vida.

Nunca nos dejes ni de noche ni de día. Ven por nosotros a la hora de nuestra muerte y acompáñanos hasta la presencia de Dios. Quédate a nuestro lado durante nuestro juicio final, como nuestra madre, abogada y defensora.

Te amamos con todos nuestros pobres corazones y deseamos servirte fielmente. Gracias por todo lo que has hecho por nosotros hasta este momento y por todo lo que harás en nuestro favor en el futuro.

Permítenos abrazarte y besarte en este día dedicado a ti y danos tu bendición. La felicidad de sabernos tus hijos nos consuela y nos anima.



¡FELICIDADES MADRE NUESTRA!
 
CORAZÓN DE CORAZONES, Tú nos enamoras poco a poco con Tu amor: eres paciente, lento a enojarte, no tienes memoria de nuestras faltas después de pedirte perdón.
La balanza de nuestras faltas y Tu inmenso amor, siempre esta a Tu favor. Has dicho que nuestros pecados son como sólo una gota en el mar de Tu Divina Misericordia. ¡Y como abusamos de esa misericordia y de tu perdón!
Piensas en nosotros cada instante, tocas a la puerta de nuestros corazones, esperas con infinita paciencia para ver si tenemos aunque sea un momentito para Ti.
Nuestra deuda contigo crece momento a momento y toda la eternidad no bastará para darte las gracias.
Este mundo nos distrae tanto, nos ocupa, nos preocupa cuando Tú que eres la paz misma tienes la solución para todos nuestros problemas si sólo te buscáramos. Nos hace falta tanta fe para no preocuparnos de nada y dejar todo, todo, todo en Tus manos.
Ten paciencia, tenemos Tu promesa de que Tu gracia nos basta, pero aun así somos débiles, frágiles y torpes. ¡Nos dejamos engañar con tanta facilidad! Nos estorba nuestro orgullo y nuestro amor propio, nuestros planes y nuestros sueños de popularidad y de grandeza, cuándo Tú amas a los humildes, a los pobres, a los olvidados.
¿De que podemos presumir si todo lo que tenemos lo hemos recibido de Ti, si nos creaste de la nada, moriste para rescatarnos y comprarnos el cielo?
¿Cómo es posible que seamos tan malagradecidos, cómo puede ser que a pesar de todo Tú nunca dejes de amarnos?
Corazón de Corazones eres puro amor, enséñanos a amarte y a verte y amarte los unos en los otros hasta que llegue el momento de presentarnos ante Ti. Ese momento tan esperado por Ti y por nosotros. Ese momento cuando Te veremos cara a cara, ese momento cuando nos recibirás con un abrazo tan lleno de amor que si no estuviésemos ya muertos en ese momento nos moriríamos de enfrentarnos con tanto amor, con tanta ternura, con tanta bondad. No podemos ni imaginárnoslo pero de que llegará, llegará.
Que llegue ese momento cuando Tú quieras Amor, solo Te pedimos que sea en un momento cuando estemos preparados. No nos desampares en el último momento, el cual será el momento más importante de nuestra vida; porque todos los demás no valen nada si no estamos preparados en ese último momento.
Permítenos ser acompañados por Tu madre santísima, nuestra abogada y defensora. Con ella a nuestro lado nos sentiremos seguros. Tú no puedes negarle nada y si como Dios pudieras tener alguna debilidad sería lal de no poder negarle nada a Tu madre.
Aunque nos has hecho libres no nos permitas alejarnos de Ti ni por un momento, no nos permitas poner ningún bien o persona entre Tú y nosotros.
Todo esto Te lo pedimos con todos nuestros corazones con la seguridad de que por Tu amor y Tu misericordia, así será.